Para vender una masía no hay un único certificado. Hace falta una revisión documental adaptada a cada finca: situación urbanística y clasificación del suelo, inclusión en el catálogo de masías y casas rurales, usos permitidos, cédula de habitabilidad, certificado energético, agua y pozos, saneamiento, construcciones existentes y, si la hay, actividad agrícola o turística. Cuanto antes se prepare, más segura y rápida será la venta.